This review may contain spoilers
¿La espera valió la pena?
3.8/5 Considero que Ticket to Heaven es una muy buena serie y creo que, con el paso de los años, probablemente se convierta en una serie de culto dentro del BL. Es una producción que se atreve a abordar temas muy poco explorados en el género, como la culpa religiosa, la fe, la identidad y la posibilidad de reconciliar ambas cosas. Sin embargo, aunque logra emocionar y deja escenas memorables, también presenta problemas narrativos que me impiden considerarla una obra redonda.
Aspectos positivos
(1) La dirección y el apartado técnico
Aof demuestra una vez más por qué es uno de los mejores directores del género. La dirección es excelente: la composición de los planos, la corrección de color, la iluminación, el vestuario y la construcción de los espacios ayudan a contar la historia incluso cuando los personajes no hablan. Muchas emociones se transmiten únicamente a través de la imagen. La música también cumple un papel fundamental. No se limita a acompañar las escenas, sino que potencia su carga emocional y añade una nueva capa de significado. Hay secuencias visualmente preciosas, especialmente la primera vez que Tanrak se siente tentado por Barth o la escena en la que ambos están a punto de tener relaciones sexuales. Son escenas dirigidas con muchísima sensibilidad y tensión.
(2) El guion
En términos generales, el guion me gustó mucho, especialmente los diálogos de Barth. Me sentí profundamente representada por su conflicto con la religión. Barth es una persona que creció rodeada de creyentes que, lejos de reflejar los valores que predicaban, dañaban constantemente a quienes los rodeaban. Esa contradicción termina haciendo que cuestione su propia fe y que incluso dude de si Dios podría aceptarlo por quien es. Es una experiencia con la que conecté mucho. La serie plantea preguntas muy interesantes sobre la religión: cómo para algunas personas puede convertirse en un refugio, mientras que para otras representa culpa, miedo o soledad. Aunque uno intente aferrarse a ella, no siempre logra sentirse acompañado. Mi escena favorita es cuando Barth pregunta: "¿Dónde estaba Dios cuando mi padre intentó matar a mi madre?" Me pareció uno de los momentos más poderosos de toda la serie.
(3) Los personajes y las actuaciones
Creo que Fourth vuelve a demostrar que es uno de los actores más fuertes de su generación. Da la impresión de que Aof entiende muy bien sus fortalezas como actor y sabe cómo sacar lo mejor de él. Sus escenas de tensión, de miedo y de cuestionamiento espiritual están interpretadas con muchísima naturalidad. Aunque claro, me sentí muy incómoda es sus escenas en donde el debía sonreír, no se qué buscaba representar el director con esas escenas, ¿la incomodidad del personaje?. A pesar de eso, nunca sentí que estuviera exagerando las emociones; al contrario, transmite muy bien la confusión y el peso que carga su personaje. Gemini tampoco se queda atrás. Su interpretación me sorprendió bastante porque consigue construir un personaje muy humano y vulnerable. También me sentí identificada con su relación con la fe y con la culpa que arrastra durante buena parte de la historia. La química entre ambos funciona muy bien y logra sostener emocionalmente la serie.
Aspectos negativos
(1) El sonido
Hubo varias escenas en las que el audio de las voces no era del todo claro. La escena del lago es el ejemplo más evidente. No llega a arruinar la experiencia, pero sí resulta incómodo tener que esforzarse para escuchar algunos diálogos importantes.
(2) La serie entiende perfectamente cuál es su conflicto principal
Tanrak cree que amar a Barth significa alejarse de Dios. Ese conflicto tiene potencial, pero el problema es que la serie rara vez muestra el proceso emocional que vive el personaje. Después de momentos que deberían provocar una enorme crisis (como aceptar que siente deseo por Barth o besarlo por primera vez), el siguiente episodio suele comenzar con ambos actuando como si ya hubieran superado parte de ese conflicto. No considero que sea irreal que Tanrak tenga momentos donde simplemente disfrute estar con Barth antes de volver a sentir culpa; de hecho, ese tipo de ciclos son bastante comunes en personas que crecieron bajo una fuerte represión religiosa. Lo que sí siento es que la serie no nos deja ver ese proceso. Pasamos directamente del conflicto a la resolución sin acompañar emocionalmente al personaje.
Esto hace que varias decisiones importantes parezcan apresuradas y que el desarrollo de la relación se sienta incompleto.
(3) El desarrollo de la relación entre Barth y Tanrak
Este es probablemente el aspecto que más me impidió darle un 5. La relación avanza demasiado rápido. En varias ocasiones, la serie utiliza montajes musicales para mostrar el paso del tiempo y el crecimiento del vínculo entre ambos, lo que hace que algunas emociones parezcan más contadas que vividas. En ciertos momentos daba la sensación de estar viendo un videoclip. Creo que la historia habría funcionado mucho mejor con ocho capítulos en lugar de seis. Ese tiempo adicional habría permitido desarrollar con mayor naturalidad el enamoramiento de Barth. Incluso al terminar la serie sigo preguntándome en qué momento exacto comenzó a enamorarse de Tanrak. También me hubiera gustado que escenas importantes, como la primera vez que se toman de la mano o los primeros contactos físicos, tuvieran más espacio para respirar. Series como Young Royals logran construir esa tensión romántica de forma mucho más pausada y efectiva.
(4) El final
El final me gustó, pero también me dejó una sensación muy amarga. Pensar que Tanrak pasó tantos años creyendo que jamás podría ir al cielo por haber sido "egoísta", incluso después de haberse casado y reconstruido su vida, resulta profundamente triste. Esa culpa terminó marcando gran parte de su existencia.
(5) La representación de la religión
Aunque valoro que la serie muestre que no todas las personas creyentes son iguales y que incluso presenta personajes religiosos compasivos, sentí que idealizó demasiado a las figuras de autoridad dentro de la Iglesia. Los sacerdotes y demás representantes religiosos aparecen como personas abiertas, comprensivas y dispuestas a escuchar. Si bien ese tipo de líderes existen, también es cierto que dentro de la Iglesia Católica hay muchas figuras profundamente homofóbicas y transfóbicas. Me hubiera parecido más realista que alguno de esos personajes representara esa postura más conservadora y pusiera realmente en duda las decisiones de Tanrak. Eso habría añadido un conflicto mucho más creíble y habría reforzado el peso de la historia.
Aspectos positivos
(1) La dirección y el apartado técnico
Aof demuestra una vez más por qué es uno de los mejores directores del género. La dirección es excelente: la composición de los planos, la corrección de color, la iluminación, el vestuario y la construcción de los espacios ayudan a contar la historia incluso cuando los personajes no hablan. Muchas emociones se transmiten únicamente a través de la imagen. La música también cumple un papel fundamental. No se limita a acompañar las escenas, sino que potencia su carga emocional y añade una nueva capa de significado. Hay secuencias visualmente preciosas, especialmente la primera vez que Tanrak se siente tentado por Barth o la escena en la que ambos están a punto de tener relaciones sexuales. Son escenas dirigidas con muchísima sensibilidad y tensión.
(2) El guion
En términos generales, el guion me gustó mucho, especialmente los diálogos de Barth. Me sentí profundamente representada por su conflicto con la religión. Barth es una persona que creció rodeada de creyentes que, lejos de reflejar los valores que predicaban, dañaban constantemente a quienes los rodeaban. Esa contradicción termina haciendo que cuestione su propia fe y que incluso dude de si Dios podría aceptarlo por quien es. Es una experiencia con la que conecté mucho. La serie plantea preguntas muy interesantes sobre la religión: cómo para algunas personas puede convertirse en un refugio, mientras que para otras representa culpa, miedo o soledad. Aunque uno intente aferrarse a ella, no siempre logra sentirse acompañado. Mi escena favorita es cuando Barth pregunta: "¿Dónde estaba Dios cuando mi padre intentó matar a mi madre?" Me pareció uno de los momentos más poderosos de toda la serie.
(3) Los personajes y las actuaciones
Creo que Fourth vuelve a demostrar que es uno de los actores más fuertes de su generación. Da la impresión de que Aof entiende muy bien sus fortalezas como actor y sabe cómo sacar lo mejor de él. Sus escenas de tensión, de miedo y de cuestionamiento espiritual están interpretadas con muchísima naturalidad. Aunque claro, me sentí muy incómoda es sus escenas en donde el debía sonreír, no se qué buscaba representar el director con esas escenas, ¿la incomodidad del personaje?. A pesar de eso, nunca sentí que estuviera exagerando las emociones; al contrario, transmite muy bien la confusión y el peso que carga su personaje. Gemini tampoco se queda atrás. Su interpretación me sorprendió bastante porque consigue construir un personaje muy humano y vulnerable. También me sentí identificada con su relación con la fe y con la culpa que arrastra durante buena parte de la historia. La química entre ambos funciona muy bien y logra sostener emocionalmente la serie.
Aspectos negativos
(1) El sonido
Hubo varias escenas en las que el audio de las voces no era del todo claro. La escena del lago es el ejemplo más evidente. No llega a arruinar la experiencia, pero sí resulta incómodo tener que esforzarse para escuchar algunos diálogos importantes.
(2) La serie entiende perfectamente cuál es su conflicto principal
Tanrak cree que amar a Barth significa alejarse de Dios. Ese conflicto tiene potencial, pero el problema es que la serie rara vez muestra el proceso emocional que vive el personaje. Después de momentos que deberían provocar una enorme crisis (como aceptar que siente deseo por Barth o besarlo por primera vez), el siguiente episodio suele comenzar con ambos actuando como si ya hubieran superado parte de ese conflicto. No considero que sea irreal que Tanrak tenga momentos donde simplemente disfrute estar con Barth antes de volver a sentir culpa; de hecho, ese tipo de ciclos son bastante comunes en personas que crecieron bajo una fuerte represión religiosa. Lo que sí siento es que la serie no nos deja ver ese proceso. Pasamos directamente del conflicto a la resolución sin acompañar emocionalmente al personaje.
Esto hace que varias decisiones importantes parezcan apresuradas y que el desarrollo de la relación se sienta incompleto.
(3) El desarrollo de la relación entre Barth y Tanrak
Este es probablemente el aspecto que más me impidió darle un 5. La relación avanza demasiado rápido. En varias ocasiones, la serie utiliza montajes musicales para mostrar el paso del tiempo y el crecimiento del vínculo entre ambos, lo que hace que algunas emociones parezcan más contadas que vividas. En ciertos momentos daba la sensación de estar viendo un videoclip. Creo que la historia habría funcionado mucho mejor con ocho capítulos en lugar de seis. Ese tiempo adicional habría permitido desarrollar con mayor naturalidad el enamoramiento de Barth. Incluso al terminar la serie sigo preguntándome en qué momento exacto comenzó a enamorarse de Tanrak. También me hubiera gustado que escenas importantes, como la primera vez que se toman de la mano o los primeros contactos físicos, tuvieran más espacio para respirar. Series como Young Royals logran construir esa tensión romántica de forma mucho más pausada y efectiva.
(4) El final
El final me gustó, pero también me dejó una sensación muy amarga. Pensar que Tanrak pasó tantos años creyendo que jamás podría ir al cielo por haber sido "egoísta", incluso después de haberse casado y reconstruido su vida, resulta profundamente triste. Esa culpa terminó marcando gran parte de su existencia.
(5) La representación de la religión
Aunque valoro que la serie muestre que no todas las personas creyentes son iguales y que incluso presenta personajes religiosos compasivos, sentí que idealizó demasiado a las figuras de autoridad dentro de la Iglesia. Los sacerdotes y demás representantes religiosos aparecen como personas abiertas, comprensivas y dispuestas a escuchar. Si bien ese tipo de líderes existen, también es cierto que dentro de la Iglesia Católica hay muchas figuras profundamente homofóbicas y transfóbicas. Me hubiera parecido más realista que alguno de esos personajes representara esa postura más conservadora y pusiera realmente en duda las decisiones de Tanrak. Eso habría añadido un conflicto mucho más creíble y habría reforzado el peso de la historia.
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