News Como una luz solar
Si la vida te da mandarinas fue una serie que me abrió las puertas a un mundo que no conocía. Toda la historia es maravillosa; nunca pude aburrirme en un solo episodio, aunque sí llorar en prácticamente todos. La relación entre Yang Gwan-sik y Oh Ae-sun te demuestra cómo se ve un amor real, de esos en los que amar a alguien infinitamente hace que no existan límites. Todo fue triste y hermoso a partes iguales, pero su final me desgarró por completo. Saber que, hasta su último minuto, nunca dejó de sonreír ni de mirar con tanto amor a la persona que amaba fue devastador. No hubo enemigos, solo fue la vida. La amé por completo.
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