Promesa Real: una mirada personal
Promesa Real comienza con una premisa atractiva: una joven inteligente y determinada, con un pasado trágico, que busca abrirse camino dentro de una estructura de poder dominada por hombres, mientras un joven emperador investiga una compleja red de corrupción. La historia resulta interesante y tiene potencial para una buena intriga política.
Lamentablemente, la realización no está a la altura. La dirección, la puesta en escena, la escenografía y especialmente el vestuario presentan una estética recargada, poco armoniosa y por momentos caótica. A esto se suma una dirección de actores que en algunas oportunidades resulta exagerada y poco natural.
Pero el principal problema aparece en el desarrollo. La historia, que inicialmente tenía un rumbo claro, comienza a incorporar giros, conspiraciones y recursos cada vez menos creíbles, y el hilo conductor de la historia se vuelve cada vez más delgado. La trama pierde coherencia, recurre a situaciones previsibles y termina avanzando apresuradamente hacia un desenlace que no logra estar a la altura de su comienzo.
Wu Jinyan realiza un buen trabajo y consigue sostener a su personaje incluso cuando el guion y la dirección no la favorecen.
En definitiva, una historia interesante y con potencial que termina desperdiciándose por decisiones de guion, una realización visual poco lograda y una dirección que no consigue mantener la coherencia de la propuesta inicial.
Lamentablemente, la realización no está a la altura. La dirección, la puesta en escena, la escenografía y especialmente el vestuario presentan una estética recargada, poco armoniosa y por momentos caótica. A esto se suma una dirección de actores que en algunas oportunidades resulta exagerada y poco natural.
Pero el principal problema aparece en el desarrollo. La historia, que inicialmente tenía un rumbo claro, comienza a incorporar giros, conspiraciones y recursos cada vez menos creíbles, y el hilo conductor de la historia se vuelve cada vez más delgado. La trama pierde coherencia, recurre a situaciones previsibles y termina avanzando apresuradamente hacia un desenlace que no logra estar a la altura de su comienzo.
Wu Jinyan realiza un buen trabajo y consigue sostener a su personaje incluso cuando el guion y la dirección no la favorecen.
En definitiva, una historia interesante y con potencial que termina desperdiciándose por decisiones de guion, una realización visual poco lograda y una dirección que no consigue mantener la coherencia de la propuesta inicial.
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